¿Qué es el interés compuesto?

Gráfico mostrando el crecimiento exponencial del interés compuesto frente al interés simple a lo largo del tiempo

El interés compuesto es uno de los conceptos más poderosos en el mundo de las finanzas personales y la inversión. Su funcionamiento es simple pero sus efectos son extraordinarios: los intereses que genera tu dinero se reinvierten y, a su vez, también generan intereses. Es el crecimiento dentro del crecimiento.

Definición simple

El interés compuesto es el mecanismo por el cual los rendimientos de una inversión se suman al capital original, y ese capital aumentado genera nuevos rendimientos en el siguiente período. A diferencia del interés simple —donde siempre calculas el interés sobre el capital inicial—, en el interés compuesto la base de cálculo crece continuamente.

Imagina una bola de nieve rodando cuesta abajo: cuanto más rueda, más nieve recoge y más grande se vuelve, lo que a su vez le permite recoger nieve aún más rápido. Eso es exactamente el interés compuesto.

Diferencia con el interés simple

La diferencia fundamental está en sobre qué base se calculan los intereses cada período:

  • Interés simple: Los intereses siempre se calculan sobre el capital inicial. Si inviertes 1.000 € al 10% anual, cada año ganas exactamente 100 €, sin importar cuánto tiempo lleves invertido.
  • Interés compuesto: Los intereses se calculan sobre el capital inicial más los intereses ya acumulados. Ese mismo 1.000 € al 10% genera 100 € el primer año, pero el segundo genera intereses sobre 1.100 €, el tercero sobre 1.210 €, y así sucesivamente.

A 10 años, la diferencia es notable: el interés simple daría 2.000 €; el interés compuesto, 2.594 €. A 30 años: 4.000 € frente a 17.449 €.

La fórmula: FV = P(1+r)^n

La fórmula matemática del interés compuesto es:

FV = P × (1 + r)n
  • FV — Valor futuro (lo que tendrás al final)
  • P — Capital inicial o principal
  • r — Tasa de rentabilidad anual (en decimal: 7% = 0,07)
  • n — Número de años

Ejemplo: 5.000 € al 7% durante 20 años → FV = 5.000 × (1,07)^20 = 19.348 €. El capital se ha multiplicado casi por 4 sin hacer nada más que dejar trabajar al tiempo.

El efecto bola de nieve

El efecto bola de nieve del interés compuesto se vuelve especialmente visible en los últimos años de una inversión larga. En el ejemplo anterior:

  • Años 1-5: el capital crece de 5.000 € a 7.013 € (+2.013 €)
  • Años 6-10: crece de 7.013 € a 9.836 € (+2.823 €)
  • Años 11-15: crece de 9.836 € a 13.795 € (+3.959 €)
  • Años 16-20: crece de 13.795 € a 19.348 € (+5.553 €)

Cada bloque de 5 años genera más dinero que el anterior, aunque la tasa es siempre la misma. Eso es el efecto exponencial: la velocidad de crecimiento se acelera.

Ejemplo práctico paso a paso

Supón que inviertes 10.000 € en un fondo indexado con una rentabilidad media del 8% anual. ¿Qué tendrás en 25 años?

FV = 10.000 × (1,08)^25 = 10.000 × 6,848 = 68.485 €

Has multiplicado tu inversión inicial casi por 7 sin añadir ni un euro más. Si además aportaras 200 € cada mes a esa inversión, el resultado superaría los 200.000 €.

¿Por qué empezar cuanto antes?

El tiempo es la variable que más amplifica el interés compuesto. Cada año que pospones empezar a invertir no solo te cuesta ese año de rentabilidad, sino también todos los intereses que ese año habría generado en los años siguientes.

Alguien que invierte 200 €/mes desde los 20 años hasta los 65 (45 años, al 7%) acumula aproximadamente 680.000 €. Si espera hasta los 30 (35 años), acumula solo 350.000 €. Diez años de retraso suponen perder más de 300.000 €.

La conclusión es siempre la misma: el mejor momento para empezar era ayer. El segundo mejor momento es hoy.

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